La voz es el instrumento perfecto para romper en mil pedazos la tristeza de la soledad. He observado con interés, cuando nadie me acompaña, que las palabras fluyen en mi alma sin un objetivo. Por tanto, nos guste o no, es imprescindible compartir las palabras a manos llenas.
Es imposible que una letra escrita sustituya la magia de la voz humana. Algunas personas que llevan casadas muchos años, atesoran las cartas románticas que una vez recibieron de su cónyuge. Pero nada ha quedado más grabado en su recuerdo que el primer “te amo” de viva voz.
A veces pienso que amamos menos hoy día. Parece que el ajetreo ahoga cualquier muestra de afecto. Es innegable que nos hemos vuelto tan irracionales y tan faltos de cariño. Cierto es que el amor obra grandes efectos cuando vemos los hechos del ser amado, pero siempre necesitamos que nos lo digan. Necesitamos sentirnos aprobados, necesitamos que nos abracen sin medida, necesitamos que nos llenen de amor porque nunca es suficiente.
El amor verdadero está íntimamente relacionado con la virtud y es una virtud en sí mismo. Por tanto, cultivemos el amor y cosechemos su fruto: una vida más satisfactoria.
Que tengan un buen día.

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