El CCESV es un lugar muy bonito, acogedor diría yo, aunque tiene algunas debilidades. Casi no hay atención personal, excepción hecha de los vigilantes y la amable señora que hace la limpieza, cuya labor aprecio y respeto de todo corazón.
El director de este sagrado recinto cultural casi no habla o al menos no le gusta que le hablen. Al menos eso comprobé para mi asombro. La sala que aloja la exposición estaba muy limpia y la temperatura del aire acondicionado (o en condiciones), era ciertamente agradable. Me quedé allí unos cuarenta y cinco minutos y no entendí mucho de lo que vi. Arrójenme piedras si quieren pero no entendí mucho. Eso si, me traje unas cuantas postales para enviarle a mis conocidos en Europa.
Cuando terminé de mirar con detalle la exposición me dirigí a la salida, tomé cuanto folleto o revista pude y los guardé en mi bolsón. En el camino los leí todos pero el que más llamó mi atención fue uno de color celeste hazmesufrir cuyo título era "Gallo Tapado".
Era una convocatoria a un concurso literario patrocinado por el CCESV. Los requisitos para participar no son tan difíciles de cumplir hay que ser salvadoreño (no sé si por nacimiento o por naturalización, si lo averiguan me avisan), tener entre 18 y 30 años y residir en el país.
Por otra parte, la temática es libre y los originales deben ser inéditos, no publicados en blogs (me extraña que un español no pueda utilizar el término bitácora), revistas electrónicas e impresas.
Y bla, bla, bla, bla, bla y más bla. Sin embargo, como siempre sucede, aquí hay gato encerrado. Por ejemplo, basta con leer en el impreso el futuro de las obras perdedoras. Se supone que van a destruirlas. Yo no les creo.
De todos es conocido que la mayoría de obras que no se devuelven a sus autores luego de haber participado en un concurso, terminan formando parte de una compilación de poesía patrocinada por una casa editorial de prestigio. Como los autores no están alli para reclamar, pues ni modo, se publica y la editorial gana su plata y no les reconoce un cinco partido por la mitad a los poetas. Es un hecho comprobado no me lo estoy inventando.
Además, las bases del concurso dicen muy claro que "el premio puede ser declarado desierto". Al respecto, estoy de acuerdo con el autor mexicano Marco A. Almazán quien dijo: "cuando un premio se declara desierto es porque nadie tiene amigos en el jurado." Una dura realidad que nadie puede negar.
Por cierto, ¿qué es eso de hacer un tiraje de 500 ejemplares a distribuir gratis? Hay que tener sentido comercial. ¿Quién dice que los libros no se pueden vender? ¿Quién dice que es un pecado hacerlo? El arte en todas sus expresiones debe ser considerado como una profesión, como un medio de vida. Nadie debe temer sacar lucro de sus obras. Hasta yo tengo anuncios en mi bitácora y no me pesa, como tampoco me importan las críticas al respecto.
Y para finalizar, se me olvidaba un detalle muy importante: ¿quiénes serán los miembros del jurado? Sería bueno que lo aclararan porque en El Salvador, cualquiera que vivió el conflicto armado o ha permanecido más allá de nuestras fronteras, se autoproclama Maestro y Señor de las letras aun cuando su calidad literaria está en entredicho. ¿Gallo tapado? Ni tanto.
Un saludo a todos mis lectores. Suerte en el trabajo y buena salud.

1 comentario:
Rogelio, tengo dudas con respecto a lo que he leído, yo he enviado un poemario, y ciertamente me pareció “Un brazo extendido, para quienes nada, nadie nos conoce”…quizás al conocer los resultados, podre afirmar lo que dices, por el momento me has dado una luz de asombro a tantas dudas, que como ingenuo no quería verlas, pero al final lo más probable es que afirmare tu publicación. Admito que dude enviarlos, al momento de leer que los poemarios no seleccionados serán quemados (Bueno y no se ponen a pensar los organizadores, que existen personas que con esfuerzos pudieron imprimir más de 200 páginas, que quizás otros salieron pagando mucho en los locales de los alrededores de la Calle Arce), me parece una ofensa el hecho de “quemarlos o tirarlos”, pero la misma ingenuidad y el deseo de publicar cegó las dudas que vienes a reafirmarme.
Rogelio al final, a los resultados nos evocaremos…a las publicaciones de las Editoriales fantasmas ganadoras, de nuestros escritos, sepa que muy pronto estaré de nuevo comentando, sobre este “Gallo Tapado” como ganador o perdedor, aunque nadie pierde por darse a conocer, pierde la credibilidad a estos certamenes, y ganan las Editoriales, por nuestra ingenuidad.
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