Es mi amor tan callado y devoto,
silencioso y melancólico
que me lleva a su antojo
al lugar donde muere el frío
Es tu risa la música de mi alma,
el campo de regocijo que me llena,
que procura sin reservas mi calma,
que se vuelve un amor muy mío.
Amo el sonido de tus conversaciones
porque a mi vida le faltaba
el sutil encanto de las emociones
que salen de tu boca y me perfuman.
¡Gracias por hacer de mi vida callada
un lugar donde ahora abunda la alegría!

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