Somos el resultado de un pacto entre dos personas, nacido del amor verdadero o de la gratificación personal sin medir las consecuencias. Nos alojamos en el vientre materno y permanecemos en él durante nueve meses. Vivimos desde el primer momento, aunque otros afirmen lo contrario, y permanecemos al abrigo de la maldad, en tinieblas, es verdad, pero sin temor. El alimento nos llega a tiempo, nos movemos sin andar, los rayos del sol no se atreven a tocarnos y ni siquiera conocemos maldad.
Cierto es que ya nadie cree en milagros y con todo, el origen de la vida así como la reproducción, permanecen más allá de nuestro entendimiento negándose a revelar sus secretos. ¿Acaso nos impulsa la necesidad de perpetuar la especie o de preservar el conocimiento científico adquirido? Dudo mucho que alguien sea capaz de dar una respuesta satisfactoria a la pregunta anterior.
La capacidad del humano lo impulsa a los retos, a las nuevas ideas, al descubrimiento de conceptos abstractos. Somos una clase de ser viviente superior y yo diría, única. Hasta la personalidad es distinta en cada individuo, es su esencia, lo que lo distingue de otros y lo hace brillar con matices singulares. Me niego a creer que el azar me dejó acá para seguir un plan trazado previamente. Me inclino a pensar que cada día uno puede sobresalir y marcar la diferencia.
En apariencia, cualquiera podría asegurar que somos rígidos y que nos atenemos a los hechos. No obstante, nuestra capacidad de amar y nuestro sentido de la justicia, cuando no está manchado con ningún conflicto de intereses, nos eleva por encima incluso de los animales más poderosos cuyas proezas físicas nos asombran. Por eso escribo cualquier cosa desde este espacio que me da la tecnología y admiro a quienes han hecho posible que mis palabras lleguen a ustedes.
Hoy es un buen día para comenzar a valorar lo que somos. Hoy es un buen día para darse una oportunidad de amar, enojarse, llorar, reír, dar un beso, trabajar con entusiasmo aunque la paga no sea la mejor, aprender un nuevo idioma o pedir perdón, potenciar nuestras cualidades y enterrar nuestras debilidades. Al final de la jornada reflexionen en lo que hicieron y de paso envíenme sus comentarios. Que tengan el mejor de los días cada día.

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