martes, 21 de abril de 2009

LO QUE ME DEJÓ MI AVENTURA EN EL ZAPOTE

Es increíble todo lo que a uno le pasa cuando anda en vueltas de trabajo. Acabo de regresar de El Zapote, un cantón en el departamento de La Paz, adelantito de San Marcelino. Hace casi dos semanas que estoy esperando la resolución de un trámite con el Ministerio de Salud y me ha tocado viajar y viajar para que me den una respuesta. Pues la respuesta no la obtuve y de todos modos tuve que regresar a mi aldea. La comodidad del hogar no tiene igual.


Les cuento que salí como a la una de la tarde de mi casa, atravesé San Salvador (lo cual me tomó casi cuarenta minutos), agarré la calle de Los Planes y luego me incorporé a la autopista de Comalapa. De allí en adelante, me tardé alrededor de cincuenta minutos más en llegar a mi destino.


Nada me salió bien. La persona encargada de facilitar mi trámite está de vacaciones, la secretaria andaba por San Luis La Herradura y la unidad de salud estaba desierta. Creo que en ciertos lugares les cuesta retornar a la actividad, si es que alguna vez la han conocido en la vida.


Ya resignado me subí a mi carreta año 86, puse en marcha el motor y me fui volando con las llantas más lisas del mundo y el alma en los pedales. Lentamente aparecieron nombres de municipios que no logro ubicar en un mapa: San Juan Talpa, San Pedro Masahuat y quién sabe cuántos cantones que se pierden en los rótulos en el territorio nacional.


Ahora bien, ninguna espera permanece sin dar sorpresas. Avanzando en la autopista y ya para llegar a San Salvador, ví una luz desde el cielo que iluminó un lugar cuyas pupusas de arroz son deliciosas y perjudiciales para la salud: Olocuilta.


Bajé de la chatarrita que me conduce fielmente y me dirigí a la pupusería "La Paciencia". De inmediato ordené dos pupusas de chicharrón con queso para su servidor y mi acompañante. ¡Qué delicioso manjar! Mientras disfrutábamos su delicioso sabor encargamos otras para llevar a casa y cenar. Si no me creen y quieren ubicarse, les muestro unas imágenes para que se piquen y vayan también. Espero sus comentarios.





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